
“¿ya te lavastes los dientes?, preguntaba mi mamá hasta antes que comiera. mi pasta de diente era un rollito de crest bien enrollado. tenía por lo menos 10 vueltas de lejos de su posición original. sabía bien. compraba pastas con sabores. pastas tan dulces que deberían ser prohibidas para los diabéticos. ¿estas pastas tenían aspartame? ¿estas pastas promovían el azúcar entre los niños, llevándolos a una sobredosis de azúcar en el cual el niño decide cuanto azúcar quería comer todavía siendo políticamente correcto frente a papá y mamá porque estaba siendo super higiénico simplemente lavándose los dientes? esa pregunta fue larga. bien larga.